Por qué cuesta tanto no hacer nada
Estamos acostumbrados a llenar cada segundo. Por eso dos minutos sin tocar nada se sienten largos. Practicarlo seguido entrena algo útil: notar el impulso de hacer algo y dejarlo pasar.
Cómo lograrlo
- Aleja la mano del ratón o deja el celular sobre la mesa.
- Respira por la nariz y sigue el ritmo de las olas.
- Si piensas en un pendiente, nómbralo en silencio y regresa al sonido.
¿Qué cuenta como moverse?
Mover el ratón, tocar la pantalla, usar el teclado, hacer scroll o cambiar de pestaña. Hay un segundo y medio de gracia al empezar.
¿Se guardan mis intentos?
Solo en tu navegador, y se reinician cada día.